La maduración de las variedades criollas de durazno en el mes de agosto, aumenta la oferta de fruta fresca, por lo tanto, disminuye el precio, lo cual afecta la comercialización del fruto. De tal manera, se requiere de una variedad que madure en otras épocas para aprovechar los precios en la venta.

La variedad “Atardecer”, cuyos antecesores son las variedades “Babygold 8” y “Magno”, es una fruta que madura a mediados de septiembre, y no compite con otros de maduración temprana e intermedia, como el cultivar “Oro de Talxcala”. El fruto posee un periodo de desarrollo lento, de 150 a 180 días desde la floración hasta la madurez del consumo.

Las regiones serranas, con altitudes mayores a dos mil 400 metros sobre el nivel del mar, son recomendables para el cultivo, con una densidad de plantación entre 800 y mil 250 plantas por hectárea, a una distancia de cuatro a cinco metros entre líneas, y de dos a dos y medio metros entre árboles.

Cabe mencionar que la variedad “Atardecer” es tolerante a la cenicilla (Sphaeroteca panosa), una enfermedad con impacto significativo en los cultivos.

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INIFAP

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